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Jano Seitún se escuda en el pseudónimo de Alvy Singer (personaje de la celebre película de Woody Allen, Annie Hall) para llevar a cabo su proyecto que ya tiene mas de cinco años de vida y que de a poco se va consolidando como uno de los artistas mas interesantes de los últimos años.
El multiinstrumentista Alvy Singer charlo con el Inquieto de la edición de su nueva placa “Corazón fantasma”, una obra que engloba y resalta los aciertos de sus dos discos anteriores “Volumen 1 (2005)” y “La elegancia (2007)” para dar como resultado un trabajo atrapante y misterioso donde conviven el amor, el horror y la ironía extraídos del imaginario romántico de los boleristas heridos.

¿Cuánto tiene Alvy Singer de Jano Seitún?

Bastante. Es una versión de Jano un poco deformada, amplificada. Es una especie de escudo que luego se transformó en lanza para poder ponerme un poco romántico y también para afrontar el centro del escenario, que por mi condición anterior de contrabajista o violonchelista, siempre había esquivado un poco. El pseudónimo (o heterónimo) ayuda a la ficción del cancionero porque establece desde el vamos que los límites de este juego son muy amplios, y si me pongo ambicioso, son infinitos: Alvy podría ser extraterrestre, o del siglo pasado, o un fuera de la ley. Puedo llevarlo hacia cualquier lado con estos microrelatos que son las canciones.


¿Cómo nacen esas letras tragicómicas y qué cosas son las que te inspiran para escribirlas?

A veces nacen de experiencias personales, pero también pueden ser disparadas por algo que veo en una telenovela o cualquier conversación con mis amigos. Una vez alguien me estaba hablando de porqué se había separado de una relación complicada y me dijo “lo quiero, lo sabes, pero me quiero más a mí”. Tomé nota mental: era un estribillo perfecto, y fue a parar a la canción El Ruido (vol2). Siempre trato de estar atento, porque las fuentes de inspiración están en cualquier parte.

¿“Corazón Fantasma” cierra la trilogía?


Puede ser. Aún no tengo muy claro el próximo paso. Lo que si noto, es que estos tres discos funcionan muy bien como obra conjunta. Hay un arte oriental que consiste en dibujar círculos (sobre la arena, o sobre papel). Hacer discos es como dibujar esos círculos; el gesto es similar pero nunca habrá dos círculos iguales… y hasta que uno no lo hace, no sabe bien cuál será el resultado. Intuyo que el próximo disco va a ser distinto a estos tres volúmenes de canciones, pero no se si esas diferencias que yo noto en mi forma de componer son o no tan visibles y evidentes. Esas cosas se hacen más palpables cuando uno hace cambios radicales de instrumentación: si grabara el vol4 acompañado por un DJ, podría decirse que se distancia de los discos anteriores, pero para mí esas son sólo las ropas con las que uno viste a las canciones.


¿Corazón fantasma es una obra conceptual donde el hilo conductor es el amor?

Sí… y quizás ese sea el hilo conductor de todas las canciones que componga en mi vida… Me gusta mucho el universo de los boleristas, de los tangueros, de la gente que explora esas costas. Hay miles de estados posibles: la euforia, el desencanto, la desilusión, la traición, los nervios, un primer encuentro, las dudas, la alegría o la melancolía, un último encuentro, una serenata, o una despedida… Igual todas las canciones que existen son de amor, incluso El Oso. Pueden ser de amor a la libertad, o a la violencia, o a las ciudades, o a uno mismo.


El género que elegiste representar está muy poco difundido en nuestro país… ¿Qué circuito es el que frecuentas con la Big Bang?

No se si es un género, insisto. Son los colores que elijo para vestir mis canciones. Creo que los instrumentos no delimitan radicalmente un género… a veces pueden sugerirlo, pero no todo lo que está hecho con bandoneón es tanguero y lo mismo pasa con la trompeta… Los timbres de los instrumentos sugieren determinados universos, pero me gusta pensar que uso esos “olores” que aporta cada instrumento para generar una alquimia extraña, una salsa en la que estoy constantemente metiendo el dedo y diciendo: “mmm... pongamos mas de esto, o mas de lo otro”, es una búsqueda eterna.
En cuanto a los lugares para tocar estoy siempre atento a las salas que tienen piano, porque no me gusta tanto el sonido de teclado, o en realidad no me gusta tanto que ese instrumento salga por un amplificador. Pero como estos lugares son tan pocos, también me fijo en otras cuestiones: que haya una acústica decente, que los dueños traten bien a los músicos, y por supuesto no toco en salas donde el “arreglo” con las bandas es vampiresco. Me rehuso a “pagar” por tocar. Ya pasé por situaciones en las que estaba la sala llena y prácticamente no había una remuneración para los músicos. Está lleno de estos lugares en Bs. As. y lleno de bandas que aceptan estos tratos porque piensan que les hace bien a su carrera… A los golpes pude sacarme ese concepto de mi espalda, así que ahora trato de apuntar a situaciones musicales placenteras y divertidas, es lo que más le exijo a la música. Por suerte, aún quedan espacios donde esto es posible, y cuando estos también hayan cerrado, seguiré tocando en casas de amigos, si es necesario. No me interesan mucho los circuito, o calcar el recorrido de lo “que hay que hacer” o estar donde hay que estar.


¿Cómo es el público que va a tus shows?

No tengo la menor idea! Siempre me intriga un poco. Lo que sí se, es que hay que ser lo suficientemente curioso para encontrarme.

De la experiencia que te da el camino ya recorrido ¿Qué cosas son las que rescatas como positivas y cuáles son los puntos a mejorar?

Lo más lindo fue y es conocer a otros músicos, intercambiar experiencias, compartir la música (nutrirme, aprender, disfrutar de los colegas) y viajar. Tocar con gente que admiro y quiero mucho, como Dacal, Grinjot, Lebrero, Onda Vaga, Rubin, Montiel, Borra, Polaco Sunshine, Gnomo, la big band y cientos de músicos que hacen de esta ciudad algo muy interesante. Los puntos a mejorar… uff miles… soy tan imperfecto.


Si te dieran la posibilidad de elegir un sueño y que se haga realidad… ¿Cuál sería el tuyo?

Soy tan cabeza dura… que estoy viviendo mi sueño: “ser músico”. Quisiera seguir haciendo canciones mucho tiempo más, y si puedo, que cada vez sean mejores. Hay tres o cuatro de las que estoy orgulloso.

 



Entrevista: Juan Manuel Rodríguez.
Fotos: AGUA Prensa.

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MARIA F. ALDANA 09-06











































 
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