
SUS
INICIOS
La
vieja india Cherokee abrazò a su nieto que lloraba desconsolado
la muerte de su madre. El chico tenía solo diez años y había
viajado desde Seattle para estar junto a su abuela, quien
siempre le contaba hermosas historias de sus antepasados
piel roja. "Abuela, si vos sos la madre de mi madre, yo
que soy ¿negro o indio?, pregunto mientras caminaban por
las afueras de la reservación. "Pequeño James", contestó
la abuela, "como tu madre ahora, perteneces al aire y al
viento, a la lluvia y a las estrellas, a la música y al
fuego". Todo el camino de vuelta a su hogar estuvo meditando
las palabras de su abuela, mientras por la radio sonaba
uno de sus temas favoritos, "you didn`t want me ", por un
tal B.B. King. Ese año comenzó a interesarse realmente por
la música, sobre todo por los guitarristas de Blues. Cuando
se enteró que B.B. King llamaba a su guitarra "Lucille",
igual que se llamaba su madre muerta, pidió una para su
cumpleaños. Un año después, con lo que ahorró ayudando a
su padre como jardinero, se compró su primera guitarra eléctrica.
EL
DIA QUE LE EXPLOTO LA CABEZA A MIKE BLOOMFIELD
Mike
bloomfield es un héroe de la guitarra. Por ese entonces
era el guitarrista de la "Paul butterfield Blues Band",
uno de los grupos más importantes de U.S.A y a la vez responsables
del descubrimiento blanco del Blues. Había ido esa noche
al café "Wha" del Village a ver a es ignoto guitarrista
un tal Jimmy James, del cual tanto se estaba hablando. Se
sentó cerca del diminuto escenario, acaparando toda la atención
del local, y esperó que el grupo empezara su rutina. Le
habían comentado que Jimmy Hendrix, había acompañado a distintos
artistas como little Richard, Curtis Knight, Wilson Pickett
y los isley Brothers, pero se había cansado de ser un segundón
y quería hacer su propia música, que, según los más exaltados,
no era de este planeta. Mike sonrió y observó a Jimmy James
& the blue Flames subir a escena. El guitarrista solo tenía
una Stratocaster, un pequeño amplificador Twin y un pedal
Maestro fuzz Tone. "Nada extraordinario", pensó Bloomfield.
Mientras tanto el guitarrista, que ya había reconocido a
su ilustre visitante, puso las perillas de su amplificador
en diez y comenzó a tocar. Años más tarde comentaría Mike
Bloomfield a la revista "Guitar player". "Ese día me incineró
hasta morir. Bombas explotaban en ese lugar, todo se llenó
de misiles teledirigidos. No te puedo explicar los sonidos
que sacaba de su instrumento, todavía hoy no sé como hacía.
Lo que sé es que él estaba ahí, parado, enfrente de mi cara,
con esa guitarra, y a mí no me dio ganas de tocar una hasta
el próximo año". Meses después de esto Chas Chandler, ex
bajista de los Animals e incipiente productor, visitó el
"Wha", vio tocar a "Jimmy James" y ahí nomás le propuso
llevarlo a Londres para hacer de él una estrella.
NUNCA
SUBESTIMES A UN GRANDE
Durante
un fin de semana y bajo el slogan de "Musica, Amor y Flores",
el Monterrey International Pop Festival inauguró la era
de los grandes festivales al aire libre. La situación en
la que se encontraba la Jimi Hendrix Experience en el festival
no era para nada envidiable ya que eran virtualmente desconocidos
para el público asistente, para colmo otros semi desconocidos
como los Big Brother (con Janis Japlin al frente) ya habían
acaparado toda la admiración del personal y el bueno de
Jhon Philips los había ubicado en la peor ubicación para
actuar: después del devastador set de los Who. En realidad
la idea de Phillips era mandar al grupo al muere, dejando
que éste se haga cargo de la sobrexcitada audiencia que
habían dejado los Who así todo quedaría razonablemente calmo
para la performance de su grupo, The Mamas & the Papas.
Todavía se debe estar preguntando que pasó. Los primeros
temas fueron calmos, pero ya la audiencia no comprendía
de donde salía la música que hacían esos tres tipos en el
escenario, nunca se había escuchado algo tan denso y duro,
jamás una guitarra había sonado como la de jimi. Cuando
atacó con la versión del "Like a Rolling Stones" de Dylan
comenzó la segunda parte del set de Hendrix, la segunda
parte del festival y la segunda parte de la historia del
rock. Si su música había sorprendido al público, su escena
terminó por noquearlo. Jamás se había visto algo tan salvaje
en un escenario, tocó la guitarra de todas las maneras posibles,
sobre su cabeza, de espaldas, entre las piernas, con los
dientes y en su supremo éxtasis final, la prendió fuego.
Hace veinte años que se lo viene parodiando, pero lo de
él era legítimo, cuando no lo sintió así dejó de hacerlo.
Para cuando abandonó el escenario humeante del Festival
de Monterrey su leyenda ya había nacido. The Mamas & The
Papas tuvieron que esperar más de treinta minutos hasta
que se calmara la audiencia.
INFORMACIÓN EXTRAÍDA
DEL LIBRO DE MARCELO GOBELLO "ROCK EN EL CIELO"
|